Son bien conocidas las capacidades de nuestras cuerdas vocales a la hora de producir sonido, pero a menudo se infravalora el papel que en este contexto juegan la boca y todos sus componentes. Para demostrar el potencial auditivo de nuestros labios, dientes, lenguas y paladares, no hay mejor ejercicio que la práctica del beatboxing, que consiste en producir un ritmo aprovechando los elementos anteriormente mencionados. Intenta crear tu propio compás utilizando tu boca y practica hasta que lo tengas dominado. Luego, cuando te sientas con seguridad, pídele a un compañero que improvise unas rimas de rap mientras haces beatboxing. La combinación os puede dar un resultado muy estimulante para el oído.

