¡La nieve! En invierno transforma nuestras ciudades y crea una atmósfera verdaderamente mágica, blanca y silenciosa. Tiene unas características que la convierten en un material absorbente del sonido: es porosa, porque está compuesta por cristales irregulares que no se compactan perfectamente, y por eso se crean pequeños agujeros llenos de aire en sus capas. Este aire atrapado entre las capas de nieve es precisamente lo que hace que sea capaz de absorber el ruido, porque ayuda a amortiguar las ondas sonoras. ¡Incluso solo 5 cm de nieve es suficiente para absorber los sonidos de frecuencia media-alta!

