Creado a los pies de la Piazza Gae Aulenti de Milán, Egg se desarrolla en vertical a lo largo de cuatro plantas y pretende investigar los sonidos urbanos típicos de una metrópolis en plena ebullición. Una banda sonora a la que nuestros oídos están acostumbrados y que por ello pasa desapercibida. La invitación del artista es precisamente a prestar atención con nuestros oídos a lo que se nos escapa a la vista en diferentes partes del edificio: gente caminando, coches en acción, perros ladrando... Apoyando la oreja en uno de los 23 tubos de latón cromado se pueden captar sonidos, ruidos y palabras que llegan desde el otro extremo del tubo, en la primera de las cuatro plantas.

