El Departamento de Lingüística de la Universidad de Kansas realizó un estudio para verificar si, durante el embarazo, los niños no nacidos son capaces de oír y reconocer los sonidos que provienen del mundo exterior. Para esta investigación se utilizó un instrumento no invasivo de alta precisión, el magnetocardiograma (MCG), que permite reconocer el latido del corazón del feto. Después de conectar el MCG, las grabaciones se reprodujeron en dos idiomas diferentes, uno familiar y otro desconocido para la madre. Gracias a este instrumento, se detectaron cambios de ritmo en el latido del corazón del feto, que aparentemente reconoció los sonidos familiares de la madre.

