Todos los sonidos que llegan a nuestros oídos pueden clasificarse en dos grandes grupos: inconfundibles y ambiguos. El primer grupo incluye sonidos cuyo significado no puede ser mal entendido, como las sirenas de las ambulancias, los bomberos o la policía. El segundo grupo incluye sonidos que pueden expresar más de una situación: podemos escuchar el sonido de un silbato tanto en un partido de fútbol como en un atasco. Solo sabremos si es de un árbitro o de un guardia de tráfico si nos encontramos en el contexto en el que se produce ese sonido.

